sábado, 11 de mayo de 2013

Bell, Book & Candle - Rescue Me

"Let your, let your, let your amazement grow"

Lecciones vitales cuando todavía se compraban discos y no había forma de pre-escucharlos si no era porque un amigo te lo dejaba: no comprarte un disco de un grupo si solo conoces un tema.

Y eso lo hemos aprendido todos a base de mal.

Con este grupo alemán (claro ejemplo de OneHitWonderismo) me paso exactamente eso: "Rescue Me" me pareció tan maravillosa que me lancé a comprarme "Read My Sign"... que no tenía mucho más de donde sacar. Al final me acabaron gustando varias canciones del CD pero más por insistencia que por otra cosa.

Y es que la forma de vivir la música en los 80/90 era bien distinta

Solo escuchabas lo que tenías en casa o la radio: la variedad musical no era algo realmente 'variado'. De ahí que, por ejemplo, cuando sonaba un tema que te gustaba en la radio te volvieras loca del coño, subieras el volumen a todo trapo y te pusieras a bailar como si no hubiera un mañana. Luego también estaba la técnica de dejar una cinta grabando con el 'pause' pulsado para lanzarlo en cuanto sonaran los primeros acordes.

Los discos los escuchabas de principio a fin. No ponías un disco para escuchar un tema. Para pasar un tema había que levantarse de la cama! Tu te quedabas leyendo tebeos y dejabas que el CD sonara hasta el final... y cuando acababa con suerte tu madre entraba en la habitación y le pedías que te pulsara el 'play'.

Lógicamente luego nos hacíamos nuestros casettes de 'super-favoritas-de-la-muerte' e incluso las regalábamos como algo super especial (aunque he de reconocer que una buena playlist sigue siendo un buen regalo)

Conocías lo que sonaba en la radio. Y ya. Si alguien te recomendaba algo era cuando ibas a su casa y te lo ponía. Y solo te recomendaban tus amigos por lo que difícilmente ibas a conocer un grupo techno-pop si a tus colegas del insti lo que les molaba era el death-metal.

Ahora en la era digital, del Spotify y del Youtube lógicamente la forma de consumir música y sobre todo la forma de disfrutarla ha cambiado. El concepto de 'disco' sigue existiendo pero cada vez tienen menos calado. Cada uno al final se fabrica la playlist como le apetece y no duda ni media milésima en pasar al siguiente tema cuando uno no te gusta.

Los casettes se han convertido en playlists creadas para según el momento del día, situación y estado de ánimo con amalgamas de grupos y estilos.

Raramente escuchas por tanto un disco de principio a fin. Solamente de aquellos grupos de los que realmente eres fan... y ni siquiera eso. Escuchas la música a través de tu tablet y emitiéndola a los altavoces a traves de Bluetooth o Airplay por lo que siempre puedes escuchar el tema que te venga en gana o a la memoria en el momento que sea.

Y luego siempre tienes los vídeos compartidos de Youtube o los tracks de Soundcloud de tus amigos a través de Twitter que te hacen conocer el temazo del momento a los pocos minutos de ser publicado. Si 24h después de salir el clip de "Bad Romance" de GaGa no lo habías visto es porque estabas ingresado en el hospital o en la carcel.

Los servicios de música online te recomiendan canciones de grupos suecos, koreanos, canadienses o sudafricanos basándose en tus gustos y las webs especializadas te dan a conocer nuevos temas agrupados por todos los estilos musicales habidos y por haber.

La música sigue emocionando igual que antes. Y seguimos subiendo la radio del coche cuando ponen un tema incluso a sabiendas que lo puedes escuchar durante toda la mañana en la oficina si te da la gana. Pero es evidente que la forma de cosumir y sobre todo de disfrutar la música ha cambiado bastante.

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